Soy una reincidente. Sí, soy de las que se golpean dos veces con la misma piedra, de las que se queman dos veces con el mismo fuego y de las que se hacen el cavado profundo…osea… no aprendo del sufrimiento.
Es así como llegué a mi segundo matrimonio y a la consabida luna de miel.
Este marido a estrenar es un amante de la tecnología. Es decir, mis celos no se producen por la posibilidad de que me cambie por una de veinte, sino que me cambie por un microchip.
Bueno, la cosa es que decidimos aprovechar las 7 noches pagas del hotel sindical en Mar del Plata. Grande fue mi sorpresa cuando mi esposo me informó que él NUNCA HABÍA ESTADO EN MAR DEL PLATA!!!! Cómo????!!!!! Pero si todo el mundo conoce la Ciudad Feliz!!! Bueno… él conocía Machu Pichu y todos los lugares a los que había viajado gracias al Google Earth.
Recuperada de mi sorpresa caí nuevamente en el sopor de la inconciencia cuando me informó que iba a pedirle a un amigo QUE LE PRESTARA EL GPS!!!! Ehhhhh????!!!! Si es ruta 2 derechito!!!…pero no hubo manera de convencerlo. A los tres días teníamos el aparatito en casa. Yo supuse que sólo iba a indicar en la pantalla la ruta para llegar a algún lado, pero no solamente hacía eso: HABLABA!!!!
“Gire a la derecha”- decía el aparatito- “ y siga NUEVE cientos metros”. Me pareció que si bien había un error gramatical, no era correcto corregir a la chica que hablaba porque era española, y ya sabemos lo que dicen de los gallegos.
Bueh…con las indicaciones de “La Lola” (así bauticé a GPS) llegamos sanos y orientados a Mardel que nos esperaba con su más tibio sol y su más frío viento. Luego de pasar algunos minutos frente al mar entendí eso de “Las olas y el viento, zucundum, zucundum”, porque el viento te zarandeaba de una manera espeluznante.
Obviamente, mi marido nerd no quería caminar desde La Perla hasta Playa Grande, así que nos subimos al auto y así, junto con La Lola, recorrimos la ciudad.
“Gire a la derecha y luego gire a la derecha y gire a la derecha”- nos indicaba para dar una vuelta manzana.
- Qué se cree esta mierda, que soy un trompo???- decía indignado mi bomboncito cibernauta.
De tanto en tanto mi marido, se retovaba a las indicaciones femeninas y le hacía a la maquinita lo mismo que me hace a mí. se metía sus indicaciones en el culo. Entonces La Lola le decía “Recalculando”, y le indicaba una nueva ruta que, obviamente, tampoco seguía ( pienso yo que para demostrar que el macho era él y que nadie le decía lo que tenía que hacer). La pobre maquinita recalculaba y recalculaba trayectorias. Yo, para mis adentros recalculaba que el GPS en cualquier momento iba a mandar a la concha de mi cuñada a mi marido y estaba preparada para desconectar a La Lola en cuanto se pusiera agresiva. Tampoco era cuestión que la gallega nos aguara la luna de miel.
Así pasamos las 7 noches con sus correspondientes días, juntitos los tres: La Lola, mi marido y yo.
Gracias a ella volvimos a Buenos Aires. Gracias a ella no nos perdimos nunca. Y gracias a ella ya sé qué regalarle a mi marido para su cumpleaños: un GPS. Pero voy a pedir una maquinita con voz masculina porque… los hombres se entienden mejor, viste.
lunes 12 de octubre de 2009
domingo 18 de enero de 2009
Aprendiendo a ser mujer
A lo largo de estos años he comprobado que la mujer, en ningún caso es una representante del “sexo débil”. Eso es algo que tiene que ver con el marketing, una creencia popular que las mujeres hemos utilizado con total deslealtad comercial. Yo soy mujer, no tendría que decirlo, pero desde que me he decidido reincidir en esto de la convivencia me convertí en una más del montón.
Yo siempre me consideré muy fuerte, casi varonil podríamos decir. No le hacía asco a levantar peso, cambiar bombitas, pintar un depto, arreglar el depósito del baño, hacer un asado para los amigos y pelearme con el mecánico. Recuerdo cuando en mis momentos de soltería me vanagloriaba de saber y poder hacer todas esas cosas tan “masculinas”. Más de una me dijo que ella también sabía hacerlo pero que prefería que su marido no tuviera esa información porque si no ella iba a tener que encargarse de todas esas tareas. Se podría decir que hasta llegué a despreciar esa actitud tan poco feminista y dependiente de este grupete de mujeres que dejaban tan abajo a nuestro sexo. Pero desde hace unos meses a esta parte me he convertido en una de ellas. Actualmente sufro hipertonía muscular: no logro levantar peso, cargar bolsas de supermercado ni llevar bandejas a ninguna habitación más allá de la cocina. También sufro de atrofia pues no logro estirar mis brazos para llegar al último estante de la alacena. La lumbalgia me está matando…no logro estirar sola las sábanas…necesito muuuuucha ayuda. Ni qué hablar de los sinsabores que me trae últimamente el planchado. Las telas ya no son las de antes…se arrugan al mínimo toque, por eso no plancho más que remeras de algodón que de tanto estirarlas cuando las pongo a secar, casi ni plancha necesitan. He comenzado a sentir los efectos del Alzehimer pues he olvidado cómo cambiar bombitas, arreglar el tanque del inodoro, clavar clavitos, conectarme a Internet , controlar el aceite al auto, pagar las cuentas del depto, y sacar mis bombachas mojadas de la canilla de la bañadera..
Sin embargo he adquirido nuevas destrezas como por ejemplo: gimotear ante una comida medio quemada ( eso asegura una visita del chico del delivery), lagrimear ante una película ridículamente cursi ( eso asegura un abrazo, un beso tierno y con suerte un cuarto kilo de helado). Mirar con cara de perro apaleado cuando el auto recalienta ( eso garantiza que mis uñas esculpidas no sufrirán ningún daño). “Olvidar” la llamada de ciertas personas siempre indeseables para una nuera que se precie. Mostrar una camisa planchada para el tujes como una obra maestra… él se conmoverá por nuestros esfuerzos y traerá como recompensa que él me evite “LA MALA SANGRE DE TENER QUE PLANCHAR ESAS CAMISAS TAN DIFÍCILES”. Exclamar interjecciones a viva voz para que inmediatamente se acerque a la computadora y solucione el balurdo en el que me meto dos por tres.Sollozar ante el primer eleve en el tono de voz de él, y lo más importante: aprendí a decir, quizá casi gritar con tonito de súplica para pedir algo que está o no a mi alcance “MI AMOOOOOOOOOOOOOR, VOS QUE SOS TAAAAAAAAN BUENO, ME PODÉS…”. ( de esto no hay que abusar mucho porque ellos se cansan fácilmente, se rompen las pelotas y te dejan sola después de dar un portazo).
Bueno chicas, como verán, ya soy una de ustedes. Las admiro por lo inteligentes que han sido. Prometo nunca más juzgarlas. Seguir sus pasos porque al final:
Hay chicas que débiles nacen.
Hay otras que débiles son.
Hay mujeres que débiles hacen
A los que débiles no son.
Hay débiles por conveniencia.
Hay débiles por convicción
Y hay otras que haciéndose las débiles
La pasan MUUUUCHO MEJOR
Yo siempre me consideré muy fuerte, casi varonil podríamos decir. No le hacía asco a levantar peso, cambiar bombitas, pintar un depto, arreglar el depósito del baño, hacer un asado para los amigos y pelearme con el mecánico. Recuerdo cuando en mis momentos de soltería me vanagloriaba de saber y poder hacer todas esas cosas tan “masculinas”. Más de una me dijo que ella también sabía hacerlo pero que prefería que su marido no tuviera esa información porque si no ella iba a tener que encargarse de todas esas tareas. Se podría decir que hasta llegué a despreciar esa actitud tan poco feminista y dependiente de este grupete de mujeres que dejaban tan abajo a nuestro sexo. Pero desde hace unos meses a esta parte me he convertido en una de ellas. Actualmente sufro hipertonía muscular: no logro levantar peso, cargar bolsas de supermercado ni llevar bandejas a ninguna habitación más allá de la cocina. También sufro de atrofia pues no logro estirar mis brazos para llegar al último estante de la alacena. La lumbalgia me está matando…no logro estirar sola las sábanas…necesito muuuuucha ayuda. Ni qué hablar de los sinsabores que me trae últimamente el planchado. Las telas ya no son las de antes…se arrugan al mínimo toque, por eso no plancho más que remeras de algodón que de tanto estirarlas cuando las pongo a secar, casi ni plancha necesitan. He comenzado a sentir los efectos del Alzehimer pues he olvidado cómo cambiar bombitas, arreglar el tanque del inodoro, clavar clavitos, conectarme a Internet , controlar el aceite al auto, pagar las cuentas del depto, y sacar mis bombachas mojadas de la canilla de la bañadera..
Sin embargo he adquirido nuevas destrezas como por ejemplo: gimotear ante una comida medio quemada ( eso asegura una visita del chico del delivery), lagrimear ante una película ridículamente cursi ( eso asegura un abrazo, un beso tierno y con suerte un cuarto kilo de helado). Mirar con cara de perro apaleado cuando el auto recalienta ( eso garantiza que mis uñas esculpidas no sufrirán ningún daño). “Olvidar” la llamada de ciertas personas siempre indeseables para una nuera que se precie. Mostrar una camisa planchada para el tujes como una obra maestra… él se conmoverá por nuestros esfuerzos y traerá como recompensa que él me evite “LA MALA SANGRE DE TENER QUE PLANCHAR ESAS CAMISAS TAN DIFÍCILES”. Exclamar interjecciones a viva voz para que inmediatamente se acerque a la computadora y solucione el balurdo en el que me meto dos por tres.Sollozar ante el primer eleve en el tono de voz de él, y lo más importante: aprendí a decir, quizá casi gritar con tonito de súplica para pedir algo que está o no a mi alcance “MI AMOOOOOOOOOOOOOR, VOS QUE SOS TAAAAAAAAN BUENO, ME PODÉS…”. ( de esto no hay que abusar mucho porque ellos se cansan fácilmente, se rompen las pelotas y te dejan sola después de dar un portazo).
Bueno chicas, como verán, ya soy una de ustedes. Las admiro por lo inteligentes que han sido. Prometo nunca más juzgarlas. Seguir sus pasos porque al final:
Hay chicas que débiles nacen.
Hay otras que débiles son.
Hay mujeres que débiles hacen
A los que débiles no son.
Hay débiles por conveniencia.
Hay débiles por convicción
Y hay otras que haciéndose las débiles
La pasan MUUUUCHO MEJOR
domingo 5 de octubre de 2008
Mi nuevo estado civil
Hace poco he adquirido un nuevo estado civil: “Felizmente divorciada”. Sí, aunque a algunos les resulte chocante pienso que lo mejor que hice en la vida fue casarme para poder sentir el placer de poder divorciarme. A mí no me engañan más, nadie que no se haya divorciado ha conocido realmente la felicidad. Estar casado es un bajón. Ya la cosa empieza la noche de bodas porque…el tipo ronca. Ahí ya tenés cagada más de la mitad de tu vida matrimonial. Los tipos piensan que nosotras no queremos tener sexo porque somos histéricas o frígidas…en realidad es que no queremos que se duerman porque RONCAN. Es como que en el momento en el que te entregan la libreta colorada, te adjuntan un certificado de dominio de tu propio aserradero con hiperactividad nocturna. Porque esa pesadilla empieza…y dura…todas las noches de tu puta vida de casada. Una vez pasadas las noches te tenés que enfrentar a la dura realidad de despertarte( si en algún momento de la noche pudiste pegar un ojo) y enfrentarte a lo más parecido a Pie Grande: todos los pelos parados, lagañas hasta en las cejas y aliento de caníbal necrófilo ( es decir… se morfó un cadáver). La barba es otro asunto. Ellos insistirán en darte un beso de “buenos días” en ese estado y se considerarán ofendidos por el hecho de tener que correrte por la casa. Vos estarás huyendo de su rallador de quesos facial, pero a ellos les importará un carajo.Para ellos eso es amor…neurótica!!!
Otro bajón es la comida. En ese momento lo mejor es haberse casado con un huérfano porque si no la comparación con” la comida de mamá es inevitable”. Un lindo gesto hubiera sido, que como regalo de bodas, la yegua de tu suegra te pasara un libro con las recetas de esas mierdas a la que tu marido llama “comida”, pero eso hubiese significado deponer las armas, fumar la pipa de la paz, entregarle las armas al enemigo, el fin de la guerra fría… eso nunca!!!
Limpiar, planchar… eso son cosas de mujeres ¡gracias a Dios! ¿Vos viste cómo te dejan la mesa que tenía polvo cuando los mandaste a pasarle un trapito? ¡Llena de migas! El boludo agarra cualquier trapito y te va desperdigando las miguitas por tooooooda la casa.
Quieren tener sexo todas las noches. ¿Para qué? ¡Si son aburridos! ¡Ni loca me pierdo un capítulo de Lost por tener relaciones con mi marido! Una buena opción podría ser ver el capítulo mientras tengo relaciones, pero si me distraigo y dejo de fingir el orgasmo, se ofende. Los hombres creen que fingimos el orgasmo para hacerlos sentir bien a ellos porque nosotras somos frígidas. ¡Calumnias! ¡Error conceptual! Nosotras fingimos el orgasmo para que la tortura acabe pronto. Además, tenemos que dormirnos rápido, antes que ellos porque si el aserradero empieza a funcionar antes que nosotras estemos junto a Morfeo… cagamos. Como verán, desde que me separé ya no padezco todas estas cosas. Me he sacado no digamos “una cruz “ de encima, me he sacado “un Cristo Redentor con todo el Pan de Azúcar y un contingente de turistas chinos”.
Ustedes se preguntarán ¿por qué mierda me casé? Eso mismo me pregunto yo.
Otro bajón es la comida. En ese momento lo mejor es haberse casado con un huérfano porque si no la comparación con” la comida de mamá es inevitable”. Un lindo gesto hubiera sido, que como regalo de bodas, la yegua de tu suegra te pasara un libro con las recetas de esas mierdas a la que tu marido llama “comida”, pero eso hubiese significado deponer las armas, fumar la pipa de la paz, entregarle las armas al enemigo, el fin de la guerra fría… eso nunca!!!
Limpiar, planchar… eso son cosas de mujeres ¡gracias a Dios! ¿Vos viste cómo te dejan la mesa que tenía polvo cuando los mandaste a pasarle un trapito? ¡Llena de migas! El boludo agarra cualquier trapito y te va desperdigando las miguitas por tooooooda la casa.
Quieren tener sexo todas las noches. ¿Para qué? ¡Si son aburridos! ¡Ni loca me pierdo un capítulo de Lost por tener relaciones con mi marido! Una buena opción podría ser ver el capítulo mientras tengo relaciones, pero si me distraigo y dejo de fingir el orgasmo, se ofende. Los hombres creen que fingimos el orgasmo para hacerlos sentir bien a ellos porque nosotras somos frígidas. ¡Calumnias! ¡Error conceptual! Nosotras fingimos el orgasmo para que la tortura acabe pronto. Además, tenemos que dormirnos rápido, antes que ellos porque si el aserradero empieza a funcionar antes que nosotras estemos junto a Morfeo… cagamos. Como verán, desde que me separé ya no padezco todas estas cosas. Me he sacado no digamos “una cruz “ de encima, me he sacado “un Cristo Redentor con todo el Pan de Azúcar y un contingente de turistas chinos”.
Ustedes se preguntarán ¿por qué mierda me casé? Eso mismo me pregunto yo.
martes 2 de septiembre de 2008
Fauna autóctona del gym
Después de haber asistido durante varios meses al gimnasio de mi barrio, y de haberme observado y observado a los demás, me he dado cuenta que existe una fauna autóctona del gim. Paso a enumerar:
Las chicas lindas, con terrible lomo pero con escoliosis ( una pena porque por mirarles el culo los tipos no le miran la cara).
Las chicas feas con terrible lomo y con escoliosis también… lo que, supongo, será un alivio para los tipos porque por mirarle el culo no le miran la cara.
La treintañera entrada en kilos…muy entrada…digamos que ya están en el living. A estos especimenes todavía les quedan los resabios de juventudes turgentes… es lo único que les queda porque de las tetas y el culo mejor no hablar.
Las cuarentonas y cincuentonas que, por recomendación de una vecina mal llevada deciden inscribirse en un gym. Son fáciles de identificar por lo vistoso de su atuendo: calzas de colores brillantes, remera floreada o con motivo naval, vincha de toalla, botellita de agua en la mano, sudorosa…desagradable.
El señor gordo que por recomendación medica “se tuvo” que anotar. También fáciles de identificar: shorts o extremadamente cortos o extremadamente largos ( siempre en los extremos), remeras ajustadas por la adiposidad localizada ( lo que deja ver a las claras que esa es la primera vez en su vida que hace actividad física).
El jovencito musculosa que va a hacer sociales. Característica: 1 serie de 10 repeticiones en algún aparatejo, 20 minutos de descanso chamuyándose a las minas más potables del salón de fierros. Otra serie de 10 y otra de 20 de boludeo. En síntesis, se pasa toda la tarde hasta entrada la nochecita sin haber transpirado ni una gota y con la rutina a medio terminar.
El jovencito flacucho que se anotó porque está cansado que lo jodan en el secundario.Quiere sacar músculos. Es su único objetivo en la vida. Y ahí anda, de aparato en aparato, matándose con la carga y las repeticiones. Eso sí… Cada vez que termina una serie se para de perfil frente al espejo y controla si le han crecido los brazos, los pectorales y hasta el culo. Se pasea en pose de fisicoculturista en competencia. Es el “nerd” de las pesas.
Ustedes se preguntarán en qué categoría estoy yo…no se los pienso decir. Ahora bien, si por casualidad me encuentran en el gimnasio…les pido un favor: no se rían de mi remera floreada.
Las chicas lindas, con terrible lomo pero con escoliosis ( una pena porque por mirarles el culo los tipos no le miran la cara).
Las chicas feas con terrible lomo y con escoliosis también… lo que, supongo, será un alivio para los tipos porque por mirarle el culo no le miran la cara.
La treintañera entrada en kilos…muy entrada…digamos que ya están en el living. A estos especimenes todavía les quedan los resabios de juventudes turgentes… es lo único que les queda porque de las tetas y el culo mejor no hablar.
Las cuarentonas y cincuentonas que, por recomendación de una vecina mal llevada deciden inscribirse en un gym. Son fáciles de identificar por lo vistoso de su atuendo: calzas de colores brillantes, remera floreada o con motivo naval, vincha de toalla, botellita de agua en la mano, sudorosa…desagradable.
El señor gordo que por recomendación medica “se tuvo” que anotar. También fáciles de identificar: shorts o extremadamente cortos o extremadamente largos ( siempre en los extremos), remeras ajustadas por la adiposidad localizada ( lo que deja ver a las claras que esa es la primera vez en su vida que hace actividad física).
El jovencito musculosa que va a hacer sociales. Característica: 1 serie de 10 repeticiones en algún aparatejo, 20 minutos de descanso chamuyándose a las minas más potables del salón de fierros. Otra serie de 10 y otra de 20 de boludeo. En síntesis, se pasa toda la tarde hasta entrada la nochecita sin haber transpirado ni una gota y con la rutina a medio terminar.
El jovencito flacucho que se anotó porque está cansado que lo jodan en el secundario.Quiere sacar músculos. Es su único objetivo en la vida. Y ahí anda, de aparato en aparato, matándose con la carga y las repeticiones. Eso sí… Cada vez que termina una serie se para de perfil frente al espejo y controla si le han crecido los brazos, los pectorales y hasta el culo. Se pasea en pose de fisicoculturista en competencia. Es el “nerd” de las pesas.
Ustedes se preguntarán en qué categoría estoy yo…no se los pienso decir. Ahora bien, si por casualidad me encuentran en el gimnasio…les pido un favor: no se rían de mi remera floreada.
domingo 31 de agosto de 2008
Confesión
Estoy en el Facebook!!!!…sí…lo confieso como quien ha cometido un pecado mortal.
Al principio recibí una invitación de un personaje infame que pertenece a mi entorno y allí comenzó la cosa. En menos de dos días me vi rodeada de amigos a quienes NO CONOZCO. Yo los acepto a todos, fiel a las enseñanzas de Roberto Carlos…yo también quiero tener un millón de amigos.
El tema fue cuando empezaron a aparecer viejos conocidos, los compañeritos de la primaria, los de la secundaria, los que estaban conmigo en el club… es decir…todos mis fantasmas del pasado. Yo estaba contenta con que siguieran siendo fantasmas…los recordaba con cariño, hasta con cierta nostalgia por el tiempo pasado. Era una de mis actividades favoritas recordar gente e inventarles una vida en función de las características que yo había llegado a apreciar. Pero con el Facebook todo se me fue a la mierda. AHORA SÉ QUÉ LES PASÓ!!! Me entero de todos los pormenores. El Facebook me cortó la inspiración creativa. Es una mierda el Facebook!!! Lo odio!!! Si opinan lo mismo que yo, por favor escríbanlo en mi muro así mis amigos se enteran.
Al principio recibí una invitación de un personaje infame que pertenece a mi entorno y allí comenzó la cosa. En menos de dos días me vi rodeada de amigos a quienes NO CONOZCO. Yo los acepto a todos, fiel a las enseñanzas de Roberto Carlos…yo también quiero tener un millón de amigos.
El tema fue cuando empezaron a aparecer viejos conocidos, los compañeritos de la primaria, los de la secundaria, los que estaban conmigo en el club… es decir…todos mis fantasmas del pasado. Yo estaba contenta con que siguieran siendo fantasmas…los recordaba con cariño, hasta con cierta nostalgia por el tiempo pasado. Era una de mis actividades favoritas recordar gente e inventarles una vida en función de las características que yo había llegado a apreciar. Pero con el Facebook todo se me fue a la mierda. AHORA SÉ QUÉ LES PASÓ!!! Me entero de todos los pormenores. El Facebook me cortó la inspiración creativa. Es una mierda el Facebook!!! Lo odio!!! Si opinan lo mismo que yo, por favor escríbanlo en mi muro así mis amigos se enteran.
jueves 31 de julio de 2008
Lo que pienso cuando estoy al cuete!!!!!!
Ayer me vinieron a conectar la banda ancha y el momento más tensionante que viví fue cuando abrí mi billetera para darle la propina al instalador y me di cuenta que no tenía ni un mango.
Me deshice en disculpas pero el señor se ve que no pensaba cosas buenas sobre mí ni sobre mi madre. Su cara me lo demostraba.
Luego de un estruendoso portazo que aseguró su salida del edificio me puse a reflexionar: ¿Cuántas veces nos sentimos obligados a dar una propina? Obviamente empecé la enumeración con el señor del servicio de cable, seguí con el mozo del bar, el chico del delivery, el que te cuida el auto en la calle, el vallet parking, la que te da el papel al entrar al baño, el muchacho del supermercado con envío a domicilio, el acomodador del teatro, e incluso se le da propina al encargado del edificio cada fin de año.Y entonces surgió mi pregunta: ¿por qué les tengo que dar propina? De alguna manera estaría haciéndole el caldo gordo a los empleadores de estas personas que los contratan con un mísero sueldo asegurado más las propinas ( sobre las que no hay descargas sociales). Obviamente así contrata cualquiera si parte del sueldo se lo va a pagar el boludo que reciba la pizza, al tipo que sientes en el cine o al que le conectes un cable. ¿Por qué hay que pagar propina si en realidad esa persona no está haciendo nada más que cumplir con su trabajo? ¿No es lo esperable que el del delivery te traiga la comida caliente a tu casa ( por eso es un delivery), o que el acomodador te acomode, o que el mozo te traiga el pedido? Es para lo que los contrataron y nosotros, los boludos, para no quedar mal, pagamos un extra que no nos corresponde. ¿O acaso al médico le pagan una propina por haber curado a un paciente? ¿ A un maestro le dan propina por haber enseñado las tablas? ¿A una telefonista le dan una propina cada vez que atiende el teléfono? ¡NO! Y la explicación es muy simple: ¡PORQUE SÓLO ESTÁ CUMPLIENDO CON SU TRABAJO!
Por esa razón, me he decretado en rebeldía. De ahora en más no pago propinas. E invito a cualquiera a tomar un café y discutir sobre el tema. Eso sí, yo pago el café pero… dejen algo para la propina, che.
Me deshice en disculpas pero el señor se ve que no pensaba cosas buenas sobre mí ni sobre mi madre. Su cara me lo demostraba.
Luego de un estruendoso portazo que aseguró su salida del edificio me puse a reflexionar: ¿Cuántas veces nos sentimos obligados a dar una propina? Obviamente empecé la enumeración con el señor del servicio de cable, seguí con el mozo del bar, el chico del delivery, el que te cuida el auto en la calle, el vallet parking, la que te da el papel al entrar al baño, el muchacho del supermercado con envío a domicilio, el acomodador del teatro, e incluso se le da propina al encargado del edificio cada fin de año.Y entonces surgió mi pregunta: ¿por qué les tengo que dar propina? De alguna manera estaría haciéndole el caldo gordo a los empleadores de estas personas que los contratan con un mísero sueldo asegurado más las propinas ( sobre las que no hay descargas sociales). Obviamente así contrata cualquiera si parte del sueldo se lo va a pagar el boludo que reciba la pizza, al tipo que sientes en el cine o al que le conectes un cable. ¿Por qué hay que pagar propina si en realidad esa persona no está haciendo nada más que cumplir con su trabajo? ¿No es lo esperable que el del delivery te traiga la comida caliente a tu casa ( por eso es un delivery), o que el acomodador te acomode, o que el mozo te traiga el pedido? Es para lo que los contrataron y nosotros, los boludos, para no quedar mal, pagamos un extra que no nos corresponde. ¿O acaso al médico le pagan una propina por haber curado a un paciente? ¿ A un maestro le dan propina por haber enseñado las tablas? ¿A una telefonista le dan una propina cada vez que atiende el teléfono? ¡NO! Y la explicación es muy simple: ¡PORQUE SÓLO ESTÁ CUMPLIENDO CON SU TRABAJO!
Por esa razón, me he decretado en rebeldía. De ahora en más no pago propinas. E invito a cualquiera a tomar un café y discutir sobre el tema. Eso sí, yo pago el café pero… dejen algo para la propina, che.
No es del Golden todo lo que seduce
Hay lugares en la vida que uno no puede dejar de conocer. El Golden es uno de ellos. Desde hacía años que quería ir a ese “cabarulo femenino” para ver … VAYA A SABER QUÈ COSA NOVEDOSA.
Cuando mis compañeritas de trabajo me invitaron a festejar , debo confesar que lo dudé, pero luego de conversar largamente con mi psicólogo me aconsejó que fuera; nadie me miraría como una vieja verde, nadie me juzgaría como una sexópata y nadie me diría “insatisfecha sexual”. Ya se sabe…entre bueyes no hay cornadas.
Allí estaba yo dos semanas después .Tuve que esperar una hora en la puerta. Obviamente, los tipos pasaban y… contrariamente a lo que me habìa dicho mi psicólogo…me miraban con cara de “qué vieja verde que sos”, “sos una sexópata, mamita” o… “después vengo y te doy una revolcada, perra insatisfecha”.
Dentro del local nos recibieron “los muchachos” que nos sirvieron unas riquísimas pij…digo pizzas.
Un travesti anunciaba a los bailarines.
El primero que apareció recibió una gran ovación…la cual fue decayendo a medida que iban transcurriendo los minutos igual que su entusiasmo y la erección de su miembro.. El muchacho vestidito con un short de lycra se meneaba de un lado para otro. Supuestamente eso debía enloquecernos. Pero lógico, una cosa es el entusiasmo de los primeros 5 minutos. Luego las que estábamos sentadas en la primera fila y el interés en el tamaño del bulto ya había pasado a segundo plano, empezamos a notar que la sonrisa del bailarín había comenzado a desdibujarse. Claro… ¿quién podría sonreír con los retortijones que te debe dar tanto bamboleo?
Luego de un rato, el bailarín se fue dando paso al “piloto”. Un muchachote obviamente disfrazado que, subió al escenario de un salto y luego de tomarse un trago, abrió su saco y nos mostró, sin preaviso alguno, el miembro viril más espeluznante que haya visto en mi vida.
Me sorprendí, no por lo intempestivo del movimiento, sino por la extraña coloración de su miembro que asomaba por arriba del pantalón tímidamente o quizás queriendo huir porque sabía la que se le venía.
Debo confesar que pensé que era un chasco. Que en cualquier momento el muchachote se iba a abrir el pantalón y esa prótesis iba a caer para dar paso a algo más sensual… pero me equivoqué. No sólo no era plástico, sino que era efectivamente su pene. Una cosa espeluznante de ver. Estaba totalmente MORADO.
A esa altura yo ya no podía calentarme con nada porque la pena me invadía. Una pena terrible por el pobre pito que estaba siendo retorcido sin piedad por su dueño.
Todo el show fue así : penes a punto de ser amputados por mala irrigación sanguínea, pubis raspados con la afeitadora para evitar las manos bestiales de cuanta boluda calentona se quiera agarrar de los pelos, bailarines drogados…. Incluso cuando el bailarín se me acercó, bamboleando sus boleadoras… le di a entender que estaba perdiendo su tiempo, que era preferible que se fuera a tomar un café; bien lo necesitaba para descansar y darle un poco de paz a sus caderas e intestinos.
Conclusión, cuando terminó el show , que para mí duró siglos porque una vez que viste a uno, viste a todos, los bailarines salieron corriendo del local y yo tras ellos. Igual me saqué una foto … al fin de cuenta… PARA ESO ESTÁN ¿no?
Cuando mis compañeritas de trabajo me invitaron a festejar , debo confesar que lo dudé, pero luego de conversar largamente con mi psicólogo me aconsejó que fuera; nadie me miraría como una vieja verde, nadie me juzgaría como una sexópata y nadie me diría “insatisfecha sexual”. Ya se sabe…entre bueyes no hay cornadas.
Allí estaba yo dos semanas después .Tuve que esperar una hora en la puerta. Obviamente, los tipos pasaban y… contrariamente a lo que me habìa dicho mi psicólogo…me miraban con cara de “qué vieja verde que sos”, “sos una sexópata, mamita” o… “después vengo y te doy una revolcada, perra insatisfecha”.
Dentro del local nos recibieron “los muchachos” que nos sirvieron unas riquísimas pij…digo pizzas.
Un travesti anunciaba a los bailarines.
El primero que apareció recibió una gran ovación…la cual fue decayendo a medida que iban transcurriendo los minutos igual que su entusiasmo y la erección de su miembro.. El muchacho vestidito con un short de lycra se meneaba de un lado para otro. Supuestamente eso debía enloquecernos. Pero lógico, una cosa es el entusiasmo de los primeros 5 minutos. Luego las que estábamos sentadas en la primera fila y el interés en el tamaño del bulto ya había pasado a segundo plano, empezamos a notar que la sonrisa del bailarín había comenzado a desdibujarse. Claro… ¿quién podría sonreír con los retortijones que te debe dar tanto bamboleo?
Luego de un rato, el bailarín se fue dando paso al “piloto”. Un muchachote obviamente disfrazado que, subió al escenario de un salto y luego de tomarse un trago, abrió su saco y nos mostró, sin preaviso alguno, el miembro viril más espeluznante que haya visto en mi vida.
Me sorprendí, no por lo intempestivo del movimiento, sino por la extraña coloración de su miembro que asomaba por arriba del pantalón tímidamente o quizás queriendo huir porque sabía la que se le venía.
Debo confesar que pensé que era un chasco. Que en cualquier momento el muchachote se iba a abrir el pantalón y esa prótesis iba a caer para dar paso a algo más sensual… pero me equivoqué. No sólo no era plástico, sino que era efectivamente su pene. Una cosa espeluznante de ver. Estaba totalmente MORADO.
A esa altura yo ya no podía calentarme con nada porque la pena me invadía. Una pena terrible por el pobre pito que estaba siendo retorcido sin piedad por su dueño.
Todo el show fue así : penes a punto de ser amputados por mala irrigación sanguínea, pubis raspados con la afeitadora para evitar las manos bestiales de cuanta boluda calentona se quiera agarrar de los pelos, bailarines drogados…. Incluso cuando el bailarín se me acercó, bamboleando sus boleadoras… le di a entender que estaba perdiendo su tiempo, que era preferible que se fuera a tomar un café; bien lo necesitaba para descansar y darle un poco de paz a sus caderas e intestinos.
Conclusión, cuando terminó el show , que para mí duró siglos porque una vez que viste a uno, viste a todos, los bailarines salieron corriendo del local y yo tras ellos. Igual me saqué una foto … al fin de cuenta… PARA ESO ESTÁN ¿no?
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